Dream Drifters

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Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Lun Jun 06, 2011 9:44 am

Dream Drifters
Porque los sueños son mucho más de lo que te imaginas...

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Prólogo

Las estrellas refulgían en la cúpula celeste. Elidar se encontraba sentado en una colina, desde la cual se dominaba todo el terreno en varios kilómetros a la redonda, observando el cielo. El Guardián giró la cabeza, observando cómo una estrella fugaz caía. Al seguir su trayectoria, la vista del Guardián se posó momentáneamente en el reloj gravitacional, una inmensa esfera oscura como la misma noche, situada en el centro del Pueblo del Crepúsculo, un pequeño conjunto de casas situado a los pies de la colina. Flotando a unos 10 metros del suelo, el reloj gravitacional era un auténtico espectáculo. Galaxias, estrellas, constelaciones y cometas surcaban la superficie de la esfera, juntándose, separándose y formando caprichosos efectos luminosos en un juego cósmico reflejo del cielo nocturno que instantes antes estaba contemplando. Del centro de la esfera, y como si de un globo terráqueo se tratara, surgía un pilar de metal plateado, que tras alcanzar unos 30 metros de altura vertical se curvaba para descender paralelamente al exterior de la esfera hasta llegar al suelo. A lo largo del pilar, una escala iba marcando cada pocos centímetros una serie de números en ascenso. Mientras Elidar contemplaba la esfera, fue consciente de cómo, aunque imperceptiblemente para los ojos de cualquier observador, la esfera iba aumentando de tamaño, acercándose lenta pero inexorablemente tanto al suelo como al extremo superior del pilar, coronado por un reluciente doce.

No había luces encendidas en el Pueblo del Crepúsculo. La docena de casas situadas en torno al reloj estaban todas cerradas, sin vida aparente en su interior. Sin embargo, Elidar sabía que no era así, ya que en cada una de las casas habitaba un Guardián. Hora tras hora, día tras día, los Guardianes se turnaban para velar por el Pueblo. Mientras los minutos pasaban, Elidar dejó vagar su mente, recorriendo cientos de pequeños mundos, apenas deteniéndose en unos segundos en cada uno. En esos escasos momentos, Elidar presenció cientos de batallas, personas hambrientas, dolor, pesar... Pero también encontró infinitos instantes de cariño, amistad, acciones bondadosas desinteresadas y buenas obras. Ningún mundo era perfecto, pero todos ellos tenían sus cosas buenas, y sus cosas malas. Elidar decidió que en general, las cosas buenas superaban a las malas. El universo quizá no era un lugar tan terrible, después de todo.

Una luz se encendió en el interior de una de las casas. Al poco tiempo, su ocupante salía por la puerta. Era, por fin, la hora del cambio de turno. Elidar se levantó, dispuesto a dejar su puesto en la cima de la colina, y empezó a descender. Por el camino se cruzó con su reemplazo, a quien saludó con un leve movimiento de cabeza: los Guardianes son seres silenciosos, poco dados a las palabras, salvo que sea necesario. Cuando por fin llegó a la puerta de su propia casa, dedicó un último instante a mirar atrás, viendo como el otro Guardián ya estaba ocupando su puesto. Elidar suspiró, cruzó el umbral y cerró la puerta.

El reloj gravitacional marcaba las 11.


Libro 1: Erik

Capítulo 1: Lasten Koti:

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Las montañas encerraban un amplio desfiladero, el único paso practicable en la zona. En cada extremo, un ejército se prepara para la batalla. Los soldados preparan sus espadas, la caballería ensilla los caballos. Hachas, picas, alabardas, pasan de mano en mano hasta alcanzar a sus dueños. Pese a las similitudes entre ambos ejércitos, hay diferencias claras. El ejército atacante lleva corazas brillantes, muestra caras serias y circunspectas, que reflejan la seriedad que reviste para ellos esta batalla. Su oponente al otro lado del desfiladero es un grupo heterogéneo, en que cada miembro es diferente al resto, con armaduras oscuras, armas melladas, cabellos grasientos y caras marcadas a espada. Se trata de mercenarios a sueldo, contratados para defender el paso a toda costa. Tras ellos, un oscuro castillo se alza amenazante.
Con un rugido, el ejército mercenario se lanza al ataque, dispuestos a ganarse el sueldo matando a los enemigos de su señor. En respuesta, al otro lado del desfiladero atrona una corneta. La primera línea de soldados se pone el casco, desenvaina la espada y empieza a avanzar. Tras ellos, una joven pelirroja se sube a un pequeño montículo, y sujetando con una mano un estandarte blanco y grana, señala con su espada a la marea humana que se les viene encima.
-¡Por Erador! ¡Por la libertad! ¡¡Atacad!!


Erik se despertó sobresaltado. Era la tercera vez que soñaba con lo mismo en una semana, pero seguía siendo sorprendente y novedoso cada vez. No terminaba de comprender por qué su subconsciente se empeñaba en mostrarle esa escena. Ya había tratado de buscar en Internet el significado de su sueño, pero no había encontrado nada coherente.

-¡Erik! ¿Estás bien? Estás sudando a mares... ¿Has tenido uno de esos sueños otra vez?
-Si... A estas alturas, ya debería estar acostumbrado, pero no hay manera.
-La verdad es que sí. Llevas teniendo estos sueños raros meses, por lo menos.
-Ya, pero no es lo mismo. Antes, simplemente soñaba con algo y ya está. Ahora llevo cerca de dos semanas soñando con la misma escena, día si, día no. Me está empezando a asustar.
-Venga, Erik. Sabes de sobra que sólo son sueños. No te preocupes.
-Para tí es muy fácil decirlo, ¿no? Basta con decir que tengo mucha imaginación, que sólo son sueños, y que deje de ver la televisión y ya está. Pues no, lo siento, pero no es eso. Una cosa es que tenga imaginación, y otra es esto.
-Ya lo sé. Sólo intentaba animarte, pero veo que no estás de humor. Me voy a la ducha.

Erik levantó la cabeza de la almohada justo a tiempo para ver cómo Ivar saltaba desde la litera superior y se dirigía a la puerta de la habitación. Ambos chicos tenían 16 años, y se conocían desde los 9. Se conocieron cuando Ivar llegó a Lasten Koti, el orfanato en el que vivían a las afueras Akureyri, Islandia, después de que sus padres murieran en un accidente de coche. Erik llevaba en el orfanato desde que era un bebé. Sus padres habían sido asesinados en extrañas circunstancias, y el bebé fue encontrado escondido en un armario en la escena del crimen. Nunca se llegó a encontrar a su asesino. Erik creció siendo un niño solitario, que se pasaba la mayor parte del tiempo leyendo, o simplemente pensando. No interaccionaba realmente con ninguno de los otros niños de Lasten Koti, ya que no había nadie de su edad, y desde que fue lo suficiente mayor como para no requerir la atención constante de Frieda, la nodriza del orfanato, se pasaba la mayor parte del tiempo en el bosquecillo que rodeaba el edificio. Incluso en invierno, Erik se ponía su abrigo, cogía un libro, una manta, y se iba a su lugar favorito del bosque, un pequeño claro donde las ardillas solían ir en busca de frutos secos en otoño. Erik se tapaba con la manta y se ponía a leer, dejando pasar las horas. El resto de niños del orfanato nunca se acercaban al bosque, de modo que podía estar tranquilo. No se llevaba demasiado bien con ellos, sobre todo con aquellos niños que habían conocido a sus padres. Erik no recordaba nada de ellos, siendo como era un bebé cuando murieron, y, en su interior les guardaba rencor por haber vivido algo que él nunca podría conocer. Frieda era la única madre que había conocido, pero no era suficiente. Sí, Erik la quería, pero escuchar al resto de niños hablar de cómo sus padres les habían llevado a un sitio y a otro, cómo les contaban cuentos, cómo les llevaban al parque... Era demasiado para el pequeño Erik. Había cerca de cuarenta niños en Lasten Koti, y Frieda era la encargada de cuidar a todos los menores de 10 años, de modo que desde que Erik dejó de usar pañales, tuvo que compartir su cariño con el resto. Frieda era como una madre para él, si, pero era una madre con 20 niños a su cargo, y aunque quisiera, no podía dedicarle más de diez minutos de su tiempo de cada vez. Así pues, Erik se centró en su mundo. Aprendió a leer casi antes que a hablar. Desde entonces, podías ver al pequeño cargando con libros desde la modesta biblioteca del orfanato a su habitación, donde se pasaba las horas. Era uno de los pocos niños que tenían habitación propia en aquel entonces. Era, como todas las habitaciones del orfanato, una estancia pequeña, compuesta por una litera, un par de armarios, y dos mesas con sus sillas. Cuando Ivar llegó, al ser Erik el único chico de su edad en Lasten Koti, fueron convertidos en compañeros de habitación. Ivar, a pesar de acabar de perder a sus padres, era un chico inquieto, vivaz, muy diferente de Erik. En un principio, Erik se sintió acorralado. Por primera vez desde que tenía memoria, tenía a alguien con quien compartir su habitación. Siendo como era una persona introspectiva, Ivar le resultaba un compañero ruidoso, una molestia que no le dejaba leer tranquilo. Además, era otro de esos chicos que habían conocido a sus padres, y Erik decidió que realmente no le caía bien. Empezó a pasar más y más tiempo en el bosque.
Un día, a la semana de llegar al orfanato, Ivar decidió seguirlo cuando salió del orfanato. Una vez Erik llegó al claro y se puso a leer, Ivar esperó unos minutos, y, finalmente, se armó de valor y se acercó.

-Humm... Hola, Erik. ¿Qué lees?
-¿Qué? ¡Ivar! Me has asustado.
-Lo siento. Simplemente me preguntaba a dónde ibas todos los días después de las clases, y te seguí.
-Pues aquí estoy, ya ves. A los otros niños no les gusta el bosque. Dicen que es oscuro, y que está frío, así que es un sitio en el que puedo estar tranquilo leyendo.
-A mí me parece bonito. Solía ir con mi padre de paseo por el bosque, y este lugar me lo recuerda.
-...Ya. Bueno, ¿Qué quieres de mí?
-No, nada. Ya te lo he dicho, sólo tenía curiosidad. Además, tenía ganas de ver el bosque más de cerca.
-Si, ya, tu padre, y esas cosas. Me alegro por tí.
-Oye, ¿Qué te pasa?¿Por qué eres tan borde? Que yo sepa, no te he hecho nada. Sólo estoy intentando ser amable.
-Mira, no me pasa nada. Sólo que vengo al bosque para estar tranquilo y de repente llegas tú, a molestar, y a decirme lo bien que te lo pasabas con tu padre.
-¡Ya te vale! No me extraña que estés siempre sólo, eres un imbécil.
-¡Imbécil lo serás tú!¡Niño de papá!
-¡Que no te metas con mi padre!

Tras una corta pelea, la primera en la vida de Erik, ambos acabaron tirados por el suelo, jadeando y llenos de magulladuras. Ivar se levantó, y le dió la mano, para ayudale a levantarse. Entonces se dió cuenta de que Erik estaba llorando.

-¿Estás bien? No recuerdo haberte dado tan fuerte...
-Déjame tranquilo. Todos vosotros, siempre igual. Que si mi padre esto, que si mi madre lo otro... No quiero saber nada de vosotros. Yo no conocí a mis padres, ¿vale?¿Es tan malo?¿Por qué siempre tenéis que andar restregándome lo bien que os lo pasabais?
-Oye... Erik... Lo siento... No lo sabía.
-Ya, claro. Mira, da igual. Déjame en paz.
-¿Sabes qué te digo? Que te den. ¿Te crees que eres el único que sufre aquí?¿Que por el hecho de haber conocido a mis padres me duele menos el haberlos perdido? -Ivar empezó a llorar también- Yo sólo quería ser amable, ser amigos. Y mira cómo hemos acabado.

Ivar se dio la vuelta y volvió al orfanato. Erik se quedó tumbado en el suelo del bosque un buen rato. Finalmente, recogió su libro, e hizo lo propio. Al llegar, se encontró a Ivar, que estaba siendo regañado por Frieda por aparecer sucio, magullado y lleno de barro. Por supuesto, Erik no se libró de una buena regañina tampoco. Cuando por fin Frieda les dejó marchar, Ivar iba caminando delante de Erik, sin decir una sola palabra. Al llegar a su cuarto, Erik decidió que tenía que hacer algo.

-”El Príncipe Caspian”
-¿Qué?
-”El Príncipe Caspian”. Antes preguntaste qué estaba leyendo, ¿no?
-Ah... Si... Oye...
-Lo siento -Ambos lo dijeron prácticamente al unísono.
-No, yo lo siento. No debí haberme metido contigo por que me hablases de tu padre. De verdad.
-No, Erik. Yo tampoco debería haberte molestado, ni haberme peleado contigo. Perdona.
-¿Amigos?
-Amigos. Siempre y cuando no te vuelvas a meter con mi padre.
-Hecho. Siempre y cuando me dés un capón cuando vuelva a soltar alguna estupidez.
-Eso no hace falta ni que lo dudes.

Poco a poco, Ivar y Erik pasaron de llevarse bien a ser realmente grandes amigos. Erik inició a Ivar en la lectura, e Ivar ayudó a Erik a salir de su caparazón, y abrirse, aunque fuese un poco, al resto de los huérfanos. Para cuando cumplieron los 10 años, eran más que hermanos. A los 16 años, eran inseparables.

-Hey, Ivar. Cuando salgas de la ducha, avisame. A ver si con un poco de agua fría se me despeja la cabeza.
-Para despejarte a tí habría que tirarte de cabeza al río Glerá.
-Ja, ja, ja. Que gracioso. Lo dicho, avísame.

Tras una rápida ducha de agua fría, Erik estaba listo para ir a clase. Estaba en el último año de la educación secundaria, y estaba deseando acabar. Estudiar se le daba bien, pero no era interesante. Leer una y otra vez lo mismo sólo tiene gracia si lo haces porque quieres, porque te gusta. Por ejemplo, Erik se había leído al menos diez veces El Señor de los Anillos, pero era incapaz de concentrarse más allá de media hora estudiando cualquier materia. Además, el tiempo que se pasaba estudiando era tiempo perdido que no podía usar en leer. Por ese mismo motivo, Erik tampoco tenía mucho aprecio a dormir, eran horas perdidas. Cuando comenzaron los sueños sólo fue un nuevo motivo para acostarse tarde y no pasarse mucho tiempo en la cama. No es que sirviese para evitar soñar, pero al menos aprovechaba el tiempo para hacer cosas que realmente le interesaban.
Un desayuno rápido en compañía de los otros chicos de Lasten Koti, una carrera hasta el autobús, y a clase. Seis horas agotadoras, llenas de datos innecesarios, y, por fin, regresar a casa, donde tras un par de horas dedicadas a almacenar esas tonterías en la cabeza, por fin se podía poner a leer. Y así, día tras día. El único evento realmente importante en la vida de Erik en estos tiempos eran los sueños. En ellos, veía mundos totalmente diferentes al suyo, llenos de guerreros, magos, dragones... A pesar de que se quejase, no le importaba demasiado. Era raro, pero interesante. Podía vivir con ello.

Hasta que Ivar murió.

Capítulo 2: La muerte de Ivar:

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Todo sucedió muy rápido. El asfalto estaba aceitoso, la lluvia hizo que el coche se deslizase y perdiese el control. Los médicos dicen que Ivar no llegó a sentir nada. Pero en realidad, eso no importa. Lo que importa es que Ivar está muerto.

Todos los chicos de Lasten Koti quedaron destrozados al enterarse de la muerte de Ivar. Fue demasiado repentino como para que lo asimilasen con facilidad. De repente, uno de los chicos más vivaces del orfanato ya no estaba. Una mañana salió del orfanato para ir a clase, y no volvió. A las pocas horas, un coche de policía apareció en Lasten Koti para comunicar la noticia: un coche había perdido el control y se había estrellado, llevándose a Ivar por delante. La muerte había sido instantánea.
Erik quedó especialmente marcado por ésta tragedia. Si antes de conocer a Ivar era un chico reservado, tras su muerte volvió a perder todo lo que había ganado con su amistad. Empezó a evitar a los otros chicos, a refugiarse en la soledad, a pasar horas pensando. Su humor empeoró. Poco a poco, sus otros amigos empezaron a rehuirle, aunque Erik estaba tan consumido por la pena que ni siquiera se dio cuenta. Sus notas empezaron a bajar. Ni siquiera leer le llenaba. Sus sueños, que antes sentía como una especie de castigo de su subconsciente, pasaron a ser las únicas horas del día en que se sentía bien.

Día tras día, se iba centrando más en sus sueños. Lentamente, empezó a descubrir detalles nuevos en el sueño que llevaba repitiéndose en su mente prácticamente todas las noches desde hacía semanas. Rostros. Nombres. Llegó a reconocer a prácticamente todos los miembros de ambos ejércitos. Algunos de ellos eran especialmente importantes, y se quedaron firmemente grabados en su memoria. Descubrió la razón de la lucha, el por qué los dos grupos se enfrentaban. Su corazón pronto tomó como propio uno de los bandos, y finalmente empezó a vivir como propia esa existencia. Llegó un momento en que sentía más real el sueño que la realidad, en que sentía que su mundo era el mundo que veía en su sueño, en vez de el mundo real.

Las notas seguían bajando. Los profesores empezaron a quejarse, y no sólo por la total falta de interés. Finalmente, Erik fue llamado por el director, que le envió al psicólogo de la escuela.

-Buenos días, Erik.
-Hola, Señor Stefánsson. Cuánto tiempo.
-Ciertamente. Hace... ¿Cuánto? ¿Seis años que no nos vemos?
-Algo así. No he llevado la cuenta.
-Erik, Erik, Erik... No dudo que puedas hacer que tus compañeros, o incluso tus profesores se echen para atrás cuando les hablas con ese tono, pero yo soy un profesional. Puedes ponerte todo lo intratable que quieras, sólo será peor para tí.
-Ya. Lo que usted diga. ¿Podemos empezar? Dado que es un profesional, supongo que tendrá más cosas que hacer que hablar conmigo.
-No te creas. No tengo la más mínima prisa. Y el resto del semestre, lo tengo igualmente vacío. Así que te vas a pasar aquí horas, lo quieras o no. La única forma de acabar con esto rápido es que cooperes, y me dejes hacer mi trabajo. -Stefánsson se reclinó en la silla, y tras contemplar unos segundos la mejor cara de poker de Erik, se levantó, cogió un pequeño bloc de notas, una pluma estilográfica, y tras abrir la puerta que había a su espalda, le indicó con un gesto que pasase. -Siéntate en el diván.
-Oh, por el amor de dios. ¿En serio tiene un diván en el despacho? Esto es nuevo.
-Ya ves. No es sólo lo que se espera de un psicólogo hoy en día. Además viene genial cuando te apetece echar una siesta.
-Por qué no me sorprenderá... -Erik, reticentemente, siguió las instrucciones, y se reclinó en el diván. - Y bien... ¿Qué quiere saber?
-Qué te sucede. Y no me refiero sólo a que estés triste, o deprimido. Se nota que hay algo más.
-Y eso lo sabe usted porque es un profesional, supongo.
-En parte. Por eso, y porque te conozco desde que eras un crío. Ya te he visto deprimido antes, y sé que hay algo más.
-¿Algo más? Mi mejor amigo, mi único amigo, ha muerto. ¿Te parece poco? -Stefánsson empezó a tomar notas a toda prisa, sin dejar de mirar a Erik.
-Cuanto más tratas de ocultarlo, peor lo pones. A estas alturas, ya deberías conocerme tan bien como yo a ti. Así que haznos un favor a ambos y suéltalo.
-No hay nada que decir.
-Erik, hay que admitir que eres testarudo. Muy bien, lo haremos a tu manera. ¿Qué has comido ayer?
-¿Qué? ¿A qué viene eso?
-Responde a la pregunta.
-Pues yo qué sé. Macarrones, o algo así.
-¿Cuál es el último libro que has leido?
-En serio, no sé a qué vienen estas preguntas. ¿Seguro que esto vale para algo? -Erik miró directamente a los ojos de Stefánsson, que se limitó a enarcar una ceja. -Vale, vale, tú ganas. El último libro que he leído fue “El Paraíso Perdido”
-¿La novela de Conan Doyle, o la de Michael Crichton?
-La de Doyle.
-¿Qué estás leyendo ahora mismo?
-Nada.
-¿En serio? Se me hace raro. -Stefánsson retrocedió unas cuantas hojas en el cuaderno, y le hechó una ojeada. -Desde que te conozco, ésta es la primera vez que hablamos y no estás leyendo nada ¿Cuándo terminaste “El Paraíso Perdido”?
-Hace unos tres días. -La mirada de Stefánsson pasó de curiosa a incrédula.
-¿En serio?¿Tienes fiebre, o algo?
-Oh, por el amor de dios. Simplemente, no me apetecía leer nada de lo que tenía a mano, ¿Vale?
-Venga ya. Te conozco desde que eras un crío, y nunca te he visto pasar más de doce horas sin abrir un libro. Que no te pasas el día estudiando salta a la vista, así que... ¿A qué dedicas tu tiempo entonces?
-Últimamente, a intentar no pensar.
-Eso es nuevo... ¿En qué intentas no pensar?
-En todo. En nada. No lo sé. -Aún sin mirarle, Erik era capaz de sentir cómo Stefánsson ponía los ojos en blanco. Sí, realmente se conocían muy bien. Por eso no le sorprendió demasiado la siguiente pregunta.
-¿Es algún problema relacionado con el sueño?¿No logras dormir bien?
-Bueno... Supongo que podría decirse que sí, que tengo un problema relacionado con el sueño. Pero duermo perfectamente. De hecho, es lo único que me apetece hacer últimamente... -Stefánsson tuvo que morderse la lengua. ¿Realmente Erik le estaba diciendo que disfrutaba pasando tiempo durmiendo? Los cambios que se estaban efectuando en el chico realmente iban más allá de lo que pensaba, pero no iba a interrumpirle ahora que por fin empezaba a salir de su cascarón. -No sé, es el único momento en que puedo dejar de pensar. Dejar volar mi mente. Y además, está ése sueño...

En su sillón, Stefánsson estuvo a punto de dar un salto. Apostaría su título de psicólogo contra un pañuelo usado a que ése era el problema oculto de Erik. Disimuladamente, saltó a una nueva hoja de su cuaderno, y empezó a escribir...

-Llevo teniendo el mismo sueño aproximadamente cada dos o tres noches desde hace unos dos meses. En él, veo un mundo diferente, un mundo llamado Erador. En él, hay dos bandos enfrentados en guerra. Un bando está liderado por una especie de hechicero oscuro que pretende dominar a todos los humanos, y por otro un grupo de soldados reclutados por las distintas naciones que existen en ése mundo para detenerle. No he llegado a ver al hechicero, pero por lo que he ido descubriendo en mi sueño es un ser sin escrúpulos. No conozco su propósito, pero sea cual sea no se trata de nada bueno para los habitantes de Erador. Su ejército está compuesto principalmente por mercenarios a sueldo, pero también controla hordas de trasgos y ogros. Lo más extraño es que esos seres no son originarios de ése mundo. Sé que suena extraño, pero es así.
-Háblame del otro grupo.
-Como dije, son soldados. Representan a los 3 grandes reinos de este mundo. Cada sección tiene su propio líder. Por una parte, está Harald, un tipo alto y rubio. Mide cerca de dos metros, y tiene una musculatura de toro. Es el príncipe heredero del mayor país de Erador, Luberia, una zona rica y próspera. Tiene unos veinte años, pero siempre está serio, y adusto, por lo que aparenta ser mayor. Después está Gunnar, el rey de Batavia, un pequeño país costero, pero con gran importancia comercial. Gunnar es un hombre bajito, de pelo negro. Tiene bigote y una larga barba trenzada. Debe tener cerca de 40 años, pero no los aparenta. Es uno de los primeros en entrar en batalla. Suele llevar un gran hacha.
-Parece uno de los típicos enanos de las novelas de fantasía.
-Pues la verdad es que sí. Pero no es un enano, es humano. En Erador es la única raza inteligente.
-¿Y qué hay de los trasgos y ogros que mencionabas antes?
-Ya se lo he dicho. No son originarios de Erador. Aún no he descubierto de dónde han salido, pero sospecho que sea obra del hechicero. De todos modos, no es que se pudieran considerar razas “inteligentes”, la verdad...
-Bien... Continúa. -Stefánsson escribió apresuradamente unas últimas notas, pasó página y miró a Erik, que había cerrado los ojos.
-De acuerdo... Estaba hablando de los líderes. Además de Harald y Gunnar, está también Sigurd. Es el rey del otro gran estado de Erador, llamado Silesia, un territorio muy extenso en la mitad sur del continente. A pesar de la gran extensión, la mayoría de la gente vive agrupada en un par de grandes ciudades. Podría decirse que es como Islandia, sólo que en lugar de ser una zona fría, Silesia está atravesada por un gran desierto. Como decía, Sigurd es el representante de éste reino. Se trata de un joven de la misma edad que Harald, pero ya es el rey de su país. Al parecer, su padre fue asesinado por el hechicero.
-Hablando del hechicero... Aún no me has dicho su nombre.
-No lo sé.
-¿Cómo?
-No lo sé. No sé cómo se llama. En mi sueño, soy una especie de ser incorpóreo. Nadie me ve, ni me oye. En ocasiones, veo las cosas desde la perspectiva de alguno de los soldados, pero entonces no puedo hacer nada, sólo observar. -La pluma se deslizaba frenéticamente sobre el papel.
-Entonces, ¿no puedes interaccionar con nadie en tus sueños?
-Exacto. Es por eso que he descubierto algunas cosas y otras no. Puedo estar en cualquiera de los dos ejércitos, oír lo que dicen, y descubrir nuevos datos. Pero extrañamente, nunca he oído el nombre del hechicero. Creo que temen pronunciarlo, incluso las personas que están a su servicio.
-Ahá. -Stefánsson miró a Erik, que seguía con los ojos cerrados. Parecía que ya no tenía nada más que decir. -Bien... Entonces, me estás diciendo que en tu sueño, hay dos ejércitos. Uno está liderado por una especie de señor del mal, en plan hechicero, y el otro por una coalición de tres reinos. ¿Es eso?
-Humm... Más o menos, pero no es exactamente así. Hay un cuarto grupo en el ejército de los tres reinos.
-¿Ah, sí?
-Así es. A diferencia de los otros tres grupos, no se trata de soldados profesionales, si no que es un grupo heterogéneo, formado por campesinos, forajidos y otras personas que han decidido unirse al ejército y luchar por su libertad. Otra de las diferencias es que no sólo está compuesto por hombres, también hay mujeres y jóvenes. De hecho, es en éste grupo donde está ella...
-¿Quién es ella?
-Su nombre... es Freya.

Capítulo 3: Freya:

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Freya se despertó sobresaltada. Acababa de amanecer, y la tregua pactada con el ejército de Arzack llegaba a su fin. Al menos habían podido dormir tranquilamente por la noche. Desde fuera de la pequeña tienda de campaña, se oían ya los ruidos del campamento poniéndose en pie. Unos pasos se acercaron a la entrada, hasta pararse frente a la tienda, sin abrir la cortina que cubría el paso.
-¡Freya! ¿Estás despierta?
-Buenos días, Olaf. Sí, estoy despierta. Tráeme la coraza.
Freya se levantó y se puso rápidamente un peto y una faldilla de cuero. Se agachó para atarse unas sandalias, y en ése momento se abrió la cortina. Un gigante calvo de más de dos metros de altura se agachó para pasar, cargando con un peto de acero templado, grebas y muñequeras. El bárbaro iba vestido con poco más que un taparrabos de piel de oso, y pese a ser primera hora de la mañana, su cuerpo ya rezumaba sudor.

-Gracias, Olaf. ¿Me ayudas a atar las trabillas?

Una vez completado su atuendo, Freya escrutó el habitáculo en busca de su espada. De un salto, la cogió y salió rápidamente al exterior seguida de Olaf. Mientras se dirigían al pabellón de mando, Freya aprovechó para ponerse al día.

-¿Cuál es la situación?
-Los tres grandes capitanes han decidido seguir con el plan de desgaste, escaramuzas en el frente.
-Valientes idiotas. Si eso fuese a servir de algo, ya habría surtido efecto.
-En su defensa, debo decir que Sir Sigurd apoyó tu plan de hacer una incursión por las montañas que rodean el desfiladero, pero Sir Harald y Sir Gunnar se negaron.
-La verdad es que no esperaba gran cosa de ése estúpido presuntuoso de Harald, pero he de confesar que Sir Gunnar me ha decepcionado.
-Milady, no deberías hablar así.
-¿Por qué?¿Tienes miedo de que me oigan? Puedo decir lo que me plazca. Al fin y al cabo, yo también soy una general en este ejército, les guste o no. -Olaf, que caminaba detrás de Freya, puso los ojos en blanco, pero no dijo nada. -En fin, cuando lleguemos les tengo que dejar un par de cosas claras a esos estirados.

Al poco rato, llegaron a una gran tienda finamente amueblada, en la que ya se encontraban reunidos los otros tres generales.

-Llega tarde, Lady Freya.
-Sabes perfectamente que no es así, Harald. Déjala en paz.
-Empecemos la reunión. La tregua terminará en cuanto el sol se levante completamente por encima de las colinas, y no queda mucho tiempo. Sigurd, Harald, sentaos. Freya, por favor, tú también. Olaf, si no te importa...
-Ya me voy, señor. -Olaf hizo un amago de reverencia y salió de la tienda.
-Muy bien. Empecemos. ¿Alguien tiene algo que decir?¿Freya?
-Este ataque frontal no nos va a llevar a ninguna parte. Quiero reiterar mi propuesta de enviar un pelotón de soldados por el borde del desfiladero.
-Niña, ya se ha votado, y se ha dicho que no.
-Harald, cierra el pico. No se trata sólo de una maniobra ofensiva, sino que también es el único método eficiente de comprobar que el ejército de Arzack no está haciendo exactamente lo mismo.
-¡Freya! Por última vez, no pronuncies su nombre. No sabemos con seguridad cuáles son sus poderes, pero lo mejor es no invocar su nombre. Sé precavida, joven.
-Sabes que normalmente suelo apoyarte, Freya, pero esta vez Gunnar tiene razón. No busques problemas donde no los hay.
-Sigo pensando que es una tontería, pero está bien. El ejército del Hechicero puede seguir la misma ruta que han encontrado mis exploradores para atacarnos. No me parece buena idea dejarla sin explorar, aunque haya un par de centinelas vigilando.
-Lo siento, Freya. El consejo ha votado, y se ha decido que no podemos disponer de soldados para realizar esa misión.
-¡El consejo! -Freya se levantó de un salto, furiosa. Como siempre que se enfadaba, se puso totalmente colorada- ¿El mismo consejo al que pertenezco, pero no se molesta en convocarme a la votación? Esto es una farsa.
-¡Freya!¡Silencio! -Gunnar dió un golpe en la mesa, haciéndola temblar. -¡Sabes perfectamente que si bien formas parte de estas reuniones, no formas parte del consejo!¡No tienes sangre real, y por tanto no puedes participar en las votaciones! ¿Está claro?
-Muy claro, Gunnar. Cristalino. -Freya se levanto, y se dirigió a la entrada de la tienda.- A vuestros ojos no soy más que un peón. Pues me niego. Haré lo que tenga que hacer. Y eso incluye explorar ésa senda. Con vuestro permiso, o sin él.



-Bien, Erik. ¿Quién es Freya?

Erik suspiró, y se reclinó en el diván. Enfrente, sentado en su sillón, el doctor Stefánsson se encontraba realmente excitado. ¡Por fin! Erik se había abierto a él. Ni en sus mejores previsiones esperaba sacar nada en claro en las primeras sesiones, pero estaba avanzando a pasos agigantados. Sacó un pañuelo y se secó el sudor de la frente, tras lo cual se preparó a tomar notas de nuevo.

-Freya... Freya es el cuarto general del ejército, el único general que no es de sangre noble. Es una chica de unos 17 años, delgada, pelirroja, con una larga melena lisa que le llega hasta la cintura. Cuando se enfada o se emociona, se pone muy colorada, lo que hace que se le vean pecas en los mofletes. Pese a su juventud, es la general escogida por aclamación popular de los voluntarios, y es muy diestra con la espada. Aunque parece ser una buena estratega, el resto de los generales no la toman demasiado en serio, en parte por ser mujer, pero no deja que le intimiden. Harald es especialmente insidioso con ella. El único que la trata como a un igual es Sigurd. Aparte de eso, no sé mucho de ella, sólo que es valiente, decidida, e inteligente. Suele ir acompañada por Olaf, un grandullón calvo que se viste con unos calzones de piel de oso. Al parecer, se conocen desde que ella era una niña.
-Ajá. ¿Algún detalle más digno de mención?
-Creo que Freya es la única persona que veo siempre, todas las veces que sueño con Erador. A los otros generales, sólo los veo de vez en cuando, y en el ejército del hechicero sólo me he adentrado en dos o tres ocasiones. Pero ella siempre está ahí. Es el punto más recurrente del sueño más recurrente que he tenido nunca. Valga la redundancia.
-Bien... ¿Hay algún otro elemento común en los sueños?

Mientras Stefánsson realizaba esta pregunta, se escuchó el timbre del colegio. Aunque no lo parecía, ya había pasado una hora, y la jornada escolar se terminaba.

-Oh, vaya. Ya es la hora, Erik. Supongo que tendremos que dejarlo aquí. Nos vemos mañana a la misma hora. Puedes irte.

Mientras Erik se levantaba y salía por la puerta, Stefánsson se dedicó a hojear sus apuntes. Guerras, hechiceros, mercenarios, reinos de fantasía... Era el caso más interesante de su carrera. Un par de sesiones más, y tendría argumentos para escribir un libro. Pero había algo que realmente le llamaba la atención...

-Así que además de ser un sueño recurrente, siempre está ahí esa chica, ¿eh?... Me pregunto qué es lo que tendría que decir Freud de esto...

Erik salió de la escuela pensativo. La verdad, le había sentado bien hablar de su sueño. No es que quisiese ponerle las cosas fáciles al doctor Stefánsson, ya que al fin y al cabo le pagaban por sentarse y escuchar cómo adolescentes le contaban sus “problemas”, pero era un alivio. Las cosas siempre se ven mejor al darles una nueva perspectiva, y hablar del sueño hacía que Erik lo sintiese incluso más real que antes, pero de un modo diferente. Ya no era algo extraño, que destacaba por su anormalidad. De algún modo, Erador se estaba convirtiendo en una parte de sí mismo. Era como ser parte de una novela, mil veces mejor que ver una película, ya que podía decidir qué es lo que quería ver, pudiendo ir a donde quisiese. A pesar de la pena que le invadía por la pérdida de Ivar, o quizás debido a ello, Erik estaba encontrando sentido a su existencia gracias al tiempo que pasaba en sus sueños. De ser algo aterrador habían pasado a ser un mal menor, y de algún modo, tras perder a su mejor amigo, Erik había encontrado consuelo en “vivir” en otro mundo. Tampoco es que hubiese nada interesante en el mundo real, después de todo.

Freya... realmente esa chica era un misterio para él. De todas las cosas de las que había hablado con el doctor Stefánsson, era la única que se arrepentía de haber mencionado. Era algo demasiado íntimo. Además, conociéndole, seguro que ya estaba sacando las cosas de contexto para buscar algún indicio de algún trauma sexual. Dichoso Freud y dichoso psicoanálisis.
Aún así, lo cierto es que estaba deseando volver a introducirse en su sueño. La última noche, Freya había discutido con los otros generales, y Erik estaba algo preocupado. Después de todo, por muy fuerte y decidida que fuera Freya, los otros generales contaban con ejércitos profesionales, de modo que si decidían apresarla por insubordinación poco podría hacer su pelotón para defenderla. No es que él pudiese hacer mucho más, la verdad, pero se quedaría más tranquilo cuando viese lo que había sucedido.
Al cabo de poco rato, llegó al orfanato. Como iba siendo habitual los últimos días, pese a que se encontró con otros chicos por el pasillo, no se saludaron. Erik iba pensando en Freya, y el resto de chicos habían desistido de tratar de comunicarse con él.

Erik se pasó la tarde pensativo. Por primera vez en su vida, decidió acostarse pronto. Ni siquiera eran las ocho de la noche cuando se tumbó en la cama. A los pocos segundos, cerró los ojos y se esforzó por soñar.

Capítulo 4: El Viaje:

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-Bien, chicos. Seré breve. Esos estirados que se hacen llamar generales se niegan a escucharme, pero vosotros sabéis tan bien como yo hay que asegurarse de que no vamos a ser atacados por algún sendero oculto. Por eso he decidido desobedecer las órdenes del consejo y enviar un escuadrón de reconocimiento por el sendero que sale del desfiladero y sube hasta la cumbre de la montaña. ¿Algún voluntario?

Cientos de manos se elevaron simultáneamente. Freya estaba vestida con la armadura, la espada en la mano y subida encima de una silla en el sector de los Nacidos Libres del campamento del Ejército Unificado de Erador, el grupo formado por todos los voluntarios que se habían unido en la lucha contra Arzack. Tras salir indignada de la tienda de mando, había vuelto a su zona del campamento y convocado una reunión urgente, en la que ahora se encontraba.

-Tranquilos, tranquilos. Se trata de una misión en la que es necesario tanto el sigilo como la destreza. Los que no tengáis experiencia en rastreo, o algo similar, bajad la mano.

Aún así, seguía habiendo más de un centenar de manos alzadas. Al fin y al cabo, gran parte de los Nacidos Libres eran forajidos, y en tiempos de guerra no pocos campesinos se dedicaban a la caza furtiva para poder dar de comer a sus familias. Habría que seleccionar a los candidatos a mano, cien personas eran demasiadas para una incursión.

-Muy bien. Todos los que tenéis la mano levantada, por favor, acercaos a mi tienda. El resto podéis iros. Preparaos para el combate. Aunque esté a disgusto con los otros generales, no debemos descuidas nuestras obligaciones en el frente. No quisiera darles más excusa para degradarme de las estrictamente necesarias.

Una vez la multitud se dispersó, Freya y Olaf se acercaron a los voluntarios. Tras declinar respetuosamente el ofrecimiento de los más jóvenes y de los más ancianos, quedaban varias decenas de personas.

-Muy bien, chicos. Somos demasiados como para pasar desapercibidos. Esos cabrones nos oirían acercarnos con total seguridad. Lo mejor será hacer dos grupos: una pequeña unidad será la encargada de explorar la zona, mientras el resto permanecen en la retaguardia. En caso de que la primera unidad tarde mucho en volver, un segundo grupo subirá para comprobar lo que sucede. Mientras tanto, un mensajero irá a avisar a la teniente Helga. El resto de vosotros permanecerá en guardia en todo momento al comienzo del sendero. ¿De acuerdo? -Tras una corta pausa en que todos los voluntarios hicieron un gesto de asentimiento, Freya continuó.- Muy bien. Pasemos a formar los distintos grupos. Cada uno de los grupos de exploradores constará de 10 hombres. El primero estará capitaneado por mí. Olaf se encargará de seleccionar al resto de miembros. Hannes, tú serás el capitán del segundo equipo de exploradores. Puedes escoger a los miembros de tu equipo en cuanto Olaf termine.

Hannes, un forajido alto, greñudo y envuelto en una sucia capa de tela que originalmente debía de haber sido de algún tono de azul, se adelantó un paso y asintió con la cabeza. Una cicatriz cruzaba su cara, cubierta por una descuidada barba, y sus ojos brillaban con inteligencia. Rápidamente, Olaf y Hannes se pusieron a realizar su tarea. Una vez ambos escuadrones de exploradores estuvieron formados, seguía quedando un grupo del tamaño adecuado como para defender el paso en caso de emergencia.

-¿Todo listo? Perfecto. Saldremos en cuanto oscurezca. El resto de vosotros permanecerá junto al comienzo de la senda. En caso de que no volvamos cuando la luna alcance su cénit, Hannes y el resto del segundo escuadrón partirán con la doble misión de explorar el terreno y comprobar qué nos ha pasado. Los que no seáis miembros de ninguno de los dos escuadrones estaréis de guardia en todo momento. Ulf, tú eres el más rápido de todos los presentes. En caso de que el primer grupo no regrese, serás el encargado de ir a avisar a Helga. ¿Alguna duda?¿No? Perfecto. Id a descansad el resto del día. La noche será dura.

Erik presenció la selección de los candidatos a explorador. Seguía algo preocupado por Freya, pero estaba claro que sabía apañárselas sola. Teniendo en cuenta su incorporeidad, no podía ser de gran ayuda. Lo único que se ocurría hacer era explorar él mismo la senda que iban a seguir ésa noche.

El Ejército Unificado de Erador se encontraba en el extremo sur del desfiladero. A ambos lados, las montañas se cortaban de forma casi perpendicular al suelo, de manera que hacía la escalada impracticable, al menos con fines bélicos. Enfrente, se encontraba el ejército de Arzack, y tras las tropas, a una cierta distancia, se alzaba entre los picos montañosos un castillo de picudas torres, rezumando de maldad, oscuro como el carbón, tan negro que oscurecía incluso las piedras de la montaña sobre la que se erigía.
El desfiladero era el único paso posible para llegar al castillo, lo cual jugaba a favor de los hombres de Erador. La gran mayoría de las tropas de Arzack estaban entre ellos y el castillo, y las pocas que no habían quedado encerradas por el cuello de botella ya habían sido aniquiladas. Así pues, el único punto débil de la defensa del campamento era la senda que había encontrado Freya. Se trataba de un sedero que partía de un agujero en la roca del desfiladero, a unos dos pies de altura. La entrada era lo suficientemente grande como para permitir el paso de un guerrero totalmente equipado, incluso uno del tamaño de Olaf. A partir de ahí, un túnel serpenteaba hasta alcanzar la cumbre de la montaña. Desde la cima, se podía divisar fácilmente el campamento enemigo, pero no se veía con claridad si existía algún modo de llegar a él o no, dada la abundante vegetación de la zona. Erik estaba de acuerdo con Freya: era un fallo de seguridad imperdonable no comprobar lo que había en la cima de la montaña. A fin de cuentas, era el único punto vulnerable conocido de su emplazamiento, y dejarlo sin vigilancia era simple y llanamente buscarse problemas.

Erik subió de un salto a la entrada del tunel. Parecía tratarse de una formación natural. Quizá en algún momento había habido un arrollo subterráneo discurriendo por él. De cualquier manera, se trataba de una forma relativamente fácil de llegar a la cumbre.

Tras caminar unos diez minutos, Erik se encontraba en la parte superior del desfiladero. A su alrededor, cientos de árboles de gran tamaño poblaban la montaña. Desde su posición, no se veía bien el campamento enemigo, así que avanzó unos cuantos metros, hasta llegar a un muro de piedra vertical. Al parecer, la montaña en que se encontraba tenía varios niveles, y sólo se encontraba en el segundo. Siguiendo el contorno de la montaña, Erik se encontró en un pequeño claro que formaba, en conjunto con la propia montaña, un círculo casi perfecto. Desde ahí partía un pequeño sendero. Erik decidió seguirlo. Tras caminar otros cuantos cientos de metros, se encontró un nuevo túnel. En esta ocasión, el túnel no era natural: a intervalos regulares, un pilar sostenía el techo, y cada cien metros aproximadamente un trasgo montaba guardia junto a una lámpara de aceite. Erik decidió aprovechar su invisibilidad y se adentró poco a poco en la montaña. Al cabo de un largo rato, llegó al final del túnel. Se encontraba en una repisa, unos diez metros por encima del campamento enemigo. Una empinada cuesta llevaba justo al centro de éste, donde un centenar de trasgos y ogros charlaban jocosamente.

-Urghhh... Esta noche es la gran noche de Urgath. Acabaremos con esos armadura-brillante, y nos beberemos su sangre.-Tronó un ogro especialmente grande.
-Jijijiji, Si, eso haremos, eso haremos -Coreaban los trasgos, dando saltos alrededor de los ogros.

“Oh, mierda”. Pensó Erik. “Tengo que avisarles. De algún modo, tengo que avisarles. Van a caer directamente en garras de estos monstruos. No puedo dejar que eso suceda...”
Erik dio media vuelta, y echó a correr. Al cabo de unos minutos, llegó de nuevo al claro del bosque, donde se paró hasta dejar de jadear. Era la primera vez que se cansaba en un sueño, que pudiese recordar. Una vez recobró el aliento, volvió a emprender la carrera en dirección al campamento aliado. Por el camino, se iba golpeando con las ramas de los árboles. En un determinado momento, una rama torcida le hizo un corte en el brazo derecho, aunque Erik estaba tan excitado por la preocupación que no se dio cuenta. Por fin, llegó a la boca del túnel, y siguió corriendo a toda velocidad cuesta abajo. Al cabo de un par de metros, el túnel hacía una curva muy cerrada, y Erik resbaló debido a la humedad del suelo, dándose un tremendo golpe contra la pared del túnel. Mientras caía al suelo inconsciente, fue capaz de pensar “Esto es nuevo”.

* * *

Erik se despertó en mitad de ninguna parte. A su alrededor, nubes de niebla flotaban sin rumbo, sin dejar ver nada que estuviese más allá de a dos metros de su nariz. Se puso en pie, y se frotó la cabeza, donde empezaba a aparecer un chichón del tamaño de un huevo de avestruz.

-Mierda. ¡Mierda! Ouch... ¡La leche, cómo duele!

Erik se llevó las manos a la cabeza. Al hacer el movimiento, se fijó por primera vez en que estaba sangrando en el brazo derecho. Fue entonces cuando le volvió a la mente el recuerdo de haber chocado con una rama.

-Dios mío... ¿Qué ha pasado aquí?¿No se suponía que era una especie de fantasma?¿Por qué de repente me rozo con las ramas, resbalo por el suelo y choco con las paredes? ¡Esto es muy raro!

No había eco. A pesar de la aparente soledad en la que se encontraba, y de la niebla que lo cubría todo, estaba claro que no se encontraba ni en su habitación de Lasten Koti ni en medio de un túnel en algún lugar de Erador. Al menos, no en ningún túnel en el que hubiese estado nunca.

Después de gritar hasta desfogarse, Erik tomó una decisión: aunque no supiese dónde estaba, si caminaba en la misma dirección el tiempo suficiente, en algún momento llegaría a alguna parte, de modo que se puso a andar. Después de un largo período de tiempo, que a Erik le parecieron horas, le pareció descubrir una luz en el horizonte. Con cuidado, siguió avanzando. Finalmente, Erik emergió de la niebla. Se encontraba en la cima de una colina. A sus pies, estaba un pequeño pueblo, situado en un valle rodeado por más colinas, similares a aquella en la que se encontraba. Apenas había una docena de casas, pero en el centro del pueblo... Allí, por alguna razón, había una inmensa esfera negra, con brillos y parpadeos que giraban, aparecían y desaparecían, colgando sobre el suelo desde un inmenso soporte metálico.
Erik quedó inmediatamente fascinado. Se olvidó por completo de todo, de Ivar, Freya, el doctor Stefánsson... En ése momento, todo lo que ocupaba su mente era ésa esfera. Empezó a caminar hacia el centro del pueblo. Cuando se acercó lo suficiente, fue capaz de percibir números y líneas grabados en el pilar que sujetaba la esfera, lo cual sólo sirvió para aumentar su curiosidad.
Cuando apenas le quedaban doscientos metros para llegar a la esfera, lo vio: Un hombre inmenso, de cerca de dos metros y medio de altura, con la piel de un tono azul pálido, vestido con ropas de cuero y con una larga melena que caía en dos trenzas sobre su espalda. Erik fue incapaz de ahogar una exclamación. Instantáneamente, el extraño ser se giró, y miró a Erik con sus ojos, dos grandes ojos completamente negros, con un punto blanco en el centro, en el lugar en que debería estar la pupila. Por segunda vez en el mismo día, Erik se desmayó.

Capítulo 5: Elidar:

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Elidar se giró sobresaltado. Tras él, estaba un humano. Medía alrededor de metro setenta, y tenía la mejor cara de estupefacción que había visto nunca. Y siendo Guardián, había visto unas cuantas. El corto pelo castaño se le pegaba a la frente, como si acabase de salir de la ducha. En cuanto a la ropa... parecía que llevaba una especie de pijama. Estaba seco, lo cual descartaba a priori la hipótesis de la ducha. Claro que, con estos humanos, nunca se sabe.
Antes de que le diese tiempo a reaccionar, el humano puso los ojos en blanco, y se desmayó. Elidar se acercó lentamente, y tras comprobar que estaba bien, lo tomó en brazos y lo llevó a su casa. Una vez lo dejó acostado en la cama, se acercó a otra de las viviendas que había en torno al reloj gravitacional. Picó a la puerta, y, tras conversar unos escasos segundos con el otro Guardián, volvió a velar el sueño de Erik. El otro Guardián se encargaría de sus turnos durante el tiempo que el humano permaneciese en el Pueblo del Crepúsculo.

Erik dormía. Por primera vez en bastante tiempo, no soñaba con nada. Mientras tanto, Elidar se sentó a meditar en un cojín situado en el suelo de la vivienda.

* * *

Erik se despertó sobresaltado. Lo primero que notó es que estaba acostado en una cama inmensa. Al mirar a su alrededor, vio que se encontraba en una habitación de gran tamaño, con techo, suelo y paredes de madera. En un rincón, se encontraba el ser que había visto antes, sólo que ahora, en la posición del loto y con los ojos cerrado no parecía en absoluto tan amenazante. El que siguiese vivo también contribuía a calmarle, dicho sea de paso. Finalmente, se atrevió a preguntar...

-¿Do... Dónde estoy?

El ser abrió los ojos, y se levantó lentamente. Cuando habló, lo hizo con una voz profunda, que parecía venir de todas partes, y a la vez, de ninguna. Era una voz que podría haber pertenecido a un cantante de ópera, o quizá a un sabio. Evocaba miles de sensaciones diferentes, todas a la vez. Erik jamás había oído nada igual.

-Estás en el Pueblo del Crepúsculo, hogar de los Guardianes. Bienvenido. Mi nombre es Elidar. ¿Tú quién eres, humano?
-Yo... Humm... Mi nombre es Erik. -La curiosidad venció al temor.- ¿Dónde dices que estamos?¿Cómo he llegado aquí?
-El Pueblo del Crepúsculo es un lugar situado entre los mundos. No sé exactamente cómo has llegado aquí, dado que cada Viajero llega de forma ligeramente diferente, pero puedo tratar de explicarlo en líneas generales.
-Humm... ¿Si?¿Por favor?
-Muy bien. Como he dicho, estamos en un pueblo situado entre los mundos. Nosotros, los Guardianes, somos los encargados de velar por el equilibrio entre los diferentes planos. Tú, Erik, eres un Viajero de los Sueños. Has llegado aquí mediante una proyección astral. Tu mente se separó de tu cuerpo, y vagó por las brumas entre los mundos hasta que encontró un nuevo plano, que en este caso fue el Pueblo. Una vez llegaste a él, tu mente tomó forma en un cuerpo una vez más.- Mientras Elidar iba relatando todo lo dicho, la cara de Erik iba adoptando un tinte de incredulidad cada vez más claro. Elidar se estaba entreteniendo. La verdad es que le encantaba leer las caras de los Viajeros primerizos, y la de Erik era una de las más divertidas que había visto nunca.
-¿QUÉ?¿Cómo has dicho?
-Estamos en un pueblo situado entre los mundos. Nosotros, los Guardianes...
-No, no, te he oído. Sólo que me ha sorprendido... ¿Entonces, en realidad no estoy aquí?
-Al contrario. Estás aquí, tanto física como mentalmente.
-Pero... ¿No has dicho que mi mente llegó aquí como una proyección austral o algo así?
-Una proyección astral. Cierto, tu mente se separó de tu cuerpo, que seguía allá donde estuvieras originalmente. Mientras vagaste por las brumas entre los mundos, no necesitó un cuerpo para existir, pero una vez te adentraste en otro plano de existencia, tu mente necesitó un nuevo recipiente para existir. En ése momento, tu antiguo cuerpo se desvaneció, y se creó uno nuevo aquí, donde estás ahora.
-Eso... ¿Eso quiere decir que estoy muerto?
-Si, y no. No estás muerto, en el sentido estricto de la palabra. Tu cuerpo sí murió, o se desintegró, si te sientes más cómodo con la expresión. La energía liberada por tu cuerpo al desaparecer fue empleada por tu mente en crear un nuevo cuerpo aquí.
-Ah... -A Erik le recorrió un escalofrío al pensar en lo que acababa de oír.
-Bien. Como iba diciendo, Viajero...
-Espera. Ya me has llamado así varias veces, pero no entiendo el por qué.
-Es muy simple. Como mencioné hace unos instantes, eres un Viajero de los Sueños, una de las pocos seres cuya mente es capaz de salirse del cuerpo y llegar a otro plano de materia.
-Ah... Vale... -Erik se rascó la cabeza, pensativo.- Entiendo lo de Viajero, pero... ¿Qué tienen que ver los sueños con esto?
-Muy simple: los sueños son el único modo conocido de viajar entre los mundos. Aunque todo el mundo sueña, muy pocas personas reconocen los sueños por lo que son: ventanas a otros mundos. Cuando soñamos, nuestra mente pierde parte del contacto con el cuerpo, volando hacia otros lugares. Esto permite ver escenas de lo que está pasando en ése mismo momento en otros mundos. La mayoría de la gente se auto-sugestiona para verse reflejados en sus sueños, pero la realidad es muy distinta: están viendo a otras personas. Incluso los sueños en los que la gente afirma ver el futuro, son sólo sueños en los que vislumbran un mundo similar al propio, en el que por alguna coincidencia está pasando algo parecido a lo que le sucederá al soñador. Todos los sueños que en algún momento has tenido, son sucesos que han ocurrido realmente en algún mundo, sólo que más o menos adaptados por tu subconsciente para que estos sucesos no parezcan demasiado extraños. Por ejemplo, si en un sueño ves volar un dragón, si tu subconsciente no cree en la existencia de dragones, lo verá como algo que le sea más familiar, como un avión.
-Entonces, si todos los sueños son visiones de otros mundos... ¡Eso significa que Freya y los demás existen!¡Oh, mierda!¡Van a una emboscada! -Erik se levantó de un salto de la cama.- ¡Tengo que avisarles!
-Espera. - Elidar sujetó a Erik, para impedir que saliera de la casa.
-¡No lo entiendes! Antes de aparecer aquí, estaba soñando con un mundo llamado Erador, y gran parte de las personas que conocí allí van a meterse de lleno en medio de un montón problemas. ¡Tengo que hacer algo!
-Cálmate, Viajero. El tiempo no corre a la misma velocidad en todos los mundos. Aún suponiendo que controlases tus poderes y supieras llegar a ése “Erador”, no hay nada que garantice que vayas a llegar a tiempo para hacer nada. Por lo que sabemos, el tiempo en ése mundo podría pasar tan rápido en relación al tiempo del Pueblo del Crepúsculo que para cuando llegases no quedase nada de esas personas, ni siquiera relatos sobre ellos.

Erik dejó de patalear. Ouch... ¿Realmente le estaba diciendo que todos sus conocidos podrían estar muertos cuando lograse regresar a casa?
Elidar relajó la presión, y Erik pudo volver a sentarse en el borde de la cama.

-Mejor. Como decía, el subconsciente se encarga de modificar las imágenes que ve tu proyección astral para adaptarlas a sus conocimientos. Es algo así como mirar por una ventana cuyo cristal está empañado: puedes ver lo que hay al otro lado, pero muy distorsionado. Un pequeño porcentaje de la población es capaz de ver limpiamente otros mundos. Son personas con tendencia a tener sueños vívidos, y a recordar con precisión aquellas cosas que sueñan. Finalmente, existe una minúscula minoría que no sólo es capaz de ver con precisión otros mundos, sino que es capaz de usar su imagen astral para trasladarse entre unos y otros. Ahí estás tú, Viajero.

Erik se limitó a asentir con la cabeza. Elidar se le quedó mirando unos segundos, y continuó hablando.

-Gran parte de este grupo, a pesar de poseer la capacidad para realizar estos viajes, nunca la pone en práctica, en parte porque no saben que la tienen. Además, las brumas entre los mundos son un lugar peligroso. Cientos de personas llegan a esta etapa, y se pierden irremisiblemente, volviéndose locos, perdiendo el contacto con su cuerpo original, que muere mientras la mente vaga por sus sueños. Los pocos afortunados que logran salir de las brumas llegan aquí, al Pueblo del Crepúsculo.

Elidar estudiaba la cara de Erik, que pasaba por diversos estados: curiosidad, sorpresa, miedo... La verdad es que había tenido suerte. Si hubiese viajado por las brumas en cualquier otra dirección, realmente habría perdido su mente para siempre.

-Humm... ¿Qué sucede con aquellas personas que llegan aquí?
-Es raro que aparezca gente por aquí, pero, nosotros, los Guardianes, los acogemos en nuestros hogares hasta que se sienten con fuerzas para emprender el viaje una vez más.
-¿Quieres decir que tengo que volver a adentrarme en ése lugar para salir de aquí?
-No necesariamente, Viajero. Es posible viajar entre los mundos a través de las brumas, pero es un camino largo y difícil. Además, las entradas a los mundos mediante las brumas no están sólo en tierra firme. Si no tienes cuidado, podrías acabar en medio del mar, o incluso en el espacio, con lo que morirías sin remedio. El único lugar al que es seguro entrar mediante ése método es el Pueblo del Crepúsculo.
-¿Cómo puedo hacer entonces para regresar a mi hogar? No sé ni siquiera cómo he logrado llegar aquí...
-Tranquilo, Viajero. Ésa es una razón por la que los Guardianes estamos aquí. Yo te enseñaré.


Última edición por BlackLeadAlchemist el Mar Jun 14, 2011 8:01 am, editado 7 veces

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Lun Jun 06, 2011 9:44 am

Capítulo 6: El Pasillo de las Mil Puertas:

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-Muy bien. Empecemos. Recuéstate y cierra los ojos. Yo haré lo propio en el suelo.

Erik hizo lo que Elidar le decía. Era un concepto un tanto extraño, quedarse quieto para viajar, pero después de todo lo que había visto en las últimas horas, ya no le sorprendía nada.

-Bien, Viajero. Ponte cómodo, escoge una postura. No importa cuál, sólo que estés a gusto. Hay gente que es incapaz de dormir en otra posición que no sea aquella en la duermen siempre. Si es tu caso, deberás situarte de ése modo.

Erik dio un par de vueltas en la enorme cama, y finalmente acabó en una posición intermedia entre mirando a un lado y boca abajo, abrazado a la almohada.

-Listo.
-Muy bien. Ahora, empieza a respirar pausadamente. Concéntrate en el ritmo de tu respiración. Llegará un momento en que dejes de sentir el sonido del aire al inspirar y espirar. Si tienes alguna otra pregunta, hazla ahora. Una vez llegues a esa etapa, no deberás hacer ningún movimiento.

Erik no dijo nada. Estaba demasiado excitado como para pensar. Poco a poco, el sonido de su respiración se hizo más débil, hasta desaparecer. Un extraño peso parecía haberse alojado en su estómago. Por suerte, o más bien siguiendo las instrucciones de Elidar, se encontraba en una posición en la cual era capaz de permanecer pese al ligero malestar que empezaba a acosarle.

-Sigamos, pues. Ya has alcanzado el estado físico adecuado para realizar el viaje. Ahora, deberás preparar tu mente también. Ya has estado en las brumas situadas entre los mundos. Debes recrear esa situación. Estás de pie, en medio de la nada, rodeado por la niebla. A tu alrededor, los sonidos se difuminan...

Poco a poco, mientras Elidar decía estas palabras, Erik se fue quedando más y más adormilado. En su mente, veía ya las brumas, pero eran diferentes a la última vez. En esta ocasión, estaba siguiendo un proceso adecuado, guiado por alguien experto. Siguiendo las instrucciones que Elidar seguía recitando en el cuarto del Pueblo del Crepúsculo, Erik imaginó. En primer lugar, la bruma empezó a tomar forma. Se trataba de un inmenso pasillo, con cientos de puertas, todas ellas similares, pero diferentes entre sí. Había puertas marrones, negras, blancas... Las había lisas, ornamentadas, con inscripciones y sin ellas. Erik estaba de pie, mirando a lo largo del pasillo. Tras él, estaba la más grande de todas las puertas. Se trataba de una puerta de caoba, cuyo color rojo oscuro contrastaba con filigranas plateadas, que representaban la esfera que había fascinado a Erik al llegar al Pueblo. El marco era de ébano, y en conjunto se trataba de la puerta más impresionante de todas. Frente a la puerta, el pasillo parecía extenderse hasta el infinito.

Siguiendo las instrucciones de Elidar, Erik se caminó un par de pasos, hasta llegar a la altura de la primera puerta, un sencillo panel de madera de color claro. Erik giró el picaporte, abrió la puerta, y cruzó el umbral.

* * *

Erik se despertó en tumbado en la hierba, justo a tiempo para evitar que un perro le lamiera la cara. Elidar estaba sentado frente a él, con los ojos cerrados. Erik se levantó, y miró a su alrededor. Se encontraba en medio de una inmensa pradera. A lo lejos, se divisaba un bosquecillo, y tras él, surgían perezosamente unas colinas.

-¿Dónde estamos? -Elidar abrió los ojos, y se enderezó también.
-Estamos en Dünya Yaşil. En tu idioma, viene a ser algo así como “El Mundo Verde”. Se trata de un plano tranquilo, en el apenas viven humanos. Es el plano más cercano al Pueblo del Crepúsculo, ideal para practicar el Viaje.
-Es bonito.
-Así es, Viajero.

Los recién llegados contemplaron el hermoso paisaje, y finalmente se tumbaron a mirar el cielo. Tras unos minutos mirando cómo se desplazaban las nubes de Dünya Yaşil, Erik empezó a revolverse.

-¿Qué sucede, Viajero?
-¿Y ahora qué hacemos? ¿Qué más tengo que aprender?
-Nada, Viajero. Esto es lo único que necesitas.
-Pero... Entonces... ¿Cómo volvemos?
-Es sencillo. ¿Cómo has llegado aquí?
-Pues... Siguiendo las instrucciones que tú me dictabas.
-Pues para volver, sólo tienes que hacer lo mismo. Volverás al Pasillo de las Mil Puertas, y desde allí podrás ir a cualquier mundo que desees.
-¿Cómo?
-El Pasillo siempre es el mismo, joven Viajero. La única diferencia es el punto de partida. Cuando te entres en él, estarás siempre delante de la puerta que conduce al mundo del que vienes.
-Ya, pero... ¿Cómo sé qué puerta lleva a cada mundo?
-Viajando.
-¿Perdón?
-Viajando. Ahora que sabes cómo viajar en los planos, has estado en el Pasillo. En realidad, el Pasillo de las Mil Puertas no es exactamente un lugar. Es una representación que hace tu mente de las brumas entre los mundos, permitiendo el acceso a los diferentes planos de un modo sencillo y seguro.
-Elidar, lo que te estoy preguntando es si hay algún modo de saber que puerta lleva a qué mundo, de manera concreta.
-Y a eso es lo que estoy respondiendo, Viajero. Lo hay. Una vez has estado en ése mundo.
-Es decir, no puedo saber a qué puerta corresponde cada mundo.
-Exacto.
-Pero sí hay una forma de saberlo después de haber estado en ése mundo.
-Eso es. Una vez has estado en un plano, puedes añadir una especie de etiqueta mental a la puerta de la que vienes, de modo que sólo con echarle un vistazo a la puerta sabrás a dónde lleva. Del mismo modo, mientras estés en el Pasillo, puedes crear un mapa mental en el que visualizar a dónde llevan las diferentes puertas.
-Muy bien. Voy a probar. Nos vemos en el Pueblo.

Erik se recostó en la hierba. A su lado, Elidar hizo lo propio. Al cabo de unos minutos, ambos habían desaparecido. La única prueba de su presencia en Dünya Yaşil eran unas briznas de hierba dobladas donde habían estado tumbados instantes antes.

* * *

Erik llegó al Pasillo, y comprobó que realmente era capaz de añadir una especie de cartel translúcido delante de la puerta de la que acababa de salir. Del mismo modo, sólo con pensar en ello, fue capaz de crear una representación flotante del Pasillo. En ella, dos puertas brillaban con luz azulada. En un extremo del pasillo, estaba la puerta que llevaba al Pueblo del Crepúsculo. A escasa distancia, se encontraban Erik y la puerta que conducía a Dünya Yaşil.
Antes de volver al Pueblo, Erik se paró a dar una vuelta por el Pasillo. Tras caminar varios cientos de metros y pasar por otras tantas puertas, se detuvo. Una puerta en concreto le había llamado la atención. Estaba hecha de madera de fresno, pero destacaba debido a que estaba repujada en oro, formando un diseño que mostraba una cabeza de león.
Erik decidió que esa sería la primera puerta que cruzaría, y volvió al comienzo del Pasillo.
Sin dudarlo, abrió la puerta y se dirigió al Pueblo del Crepúsculo.

* * *

Elidar observó cómo Erik aparecía de nuevo sobre su cama. Al cabo de unos segundos, el joven abrió los ojos.

-Bienvenido de vuelta, Viajero.
-Hola, Elidar. Quería darte las gracias por enseñarme.
-No es nada, Erik. Como te dije hace unas horas, es parte de mi trabajo.
-Aún así. Muchas gracias. -Elidar hizo un gesto de aceptación con la cabeza, y Erik continuó. - Hay una cosa que me gustaría preguntarte.
-Dime.
-¿Hay más formas de viajar entre los planos? Quiero decir, además de adentrarse directamente en las brumas.
-Las hay, pero son todas peligrosas, y no tan fiables como la que te he mostrado. Ten cuidado con los sueños, joven Viajero. Si tratas de saltar entre los mundos sin seguir los pasos que te he mostrado, puedes caer en los sueños de otra gente, o incluso en sus pesadillas. Si te sucede eso, estarás perdido, posiblemente para siempre.

Erik asintió. En ése momento, sólo quería resolver una duda que le atormentaba, y volvería a viajar. Estaba seguro de que ésa puerta le conduciría a Erador, y tenía que darse prisa. Quién sabe con qué se encontraría cuando llegase. Se arremangó el brazo derecho, y se lo enseñó a Elidar.

-Elidar, cuando me encontraste... ¿Tenía este arañazo en el brazo?
-Así es, Viajero. ¿Por qué?
-Creo que me lo hice mientras soñaba con Erador. -Elidar se inclinó hacia adelante, y contempló con atención la herida.- Estaba corriendo. Quería llegar al campamento para avisarles de que se iban a meter en una emboscada. Me parece que choqué con unas cuantas ramas por el camino. Finalmente, resbalé y choqué con una pared. Cuando abrí los ojos, estaba en las brumas.
-Has tenido suerte, Viajero. Tu mente estaba aún convencida de que estaba soñando, pero necesitaba un cuerpo, de modo que empezó a formar uno. Entonces fue cuando chocaste, y perdiste el conocimiento, de modo que tu mente quedó libre. A medio camino entre un cuerpo aún sin completar y un cuerpo que aún no había desparecido, cuando por fin recuperaste el sentido apareciste en el punto intermedio, las brumas entre los mundos.
-¿Por qué dices que tuve suerte?¿Qué hubiese pasado si no me hubiese desmayado?
-No estoy seguro, viajero. Sólo sé que no conozco a nadie que haya viajado de esa forma y haya podido contarlo después. -Elidar se levantó, y miró fijamente a los ojos a Erik.- Es posible que hubieses tomado cuerpo material en Erador, pero es mucho más probable que antes de que eso sucediera tu mente perdiese la concentración y acabase perdida en las brumas, pero sin ningún cuerpo al que regresar, ni del que partir para crear uno nuevo al llegar al Pueblo.
-Entonces, ¿Cómo es que sí se puede llegar de ése modo al Pueblo?
-Eso se debe a que el Pueblo está en el eje en torno al cual orbitan todos los planos. Aquí se concentra toda la energía sobrante, y por eso es posible llegar aquí sin pasar por el Pasillo de las Mil Puertas. Aún así, no es un método seguro. -Erik bostezó. -Descansa, joven viajero.

Erik cerró los ojos, y se durmió. Elidar veló su sueño. A la mañana siguiente, se despidieron, y Erik se adentró de nuevo en el Pasillo de las Mil Puertas.

* * *

Allí estaba de nuevo. Tras despedirse, y volver al pasillo, Erik se dedicó a explorar. Llegó hasta la puerta de madera de fresno, y tras echarle un vistazo, siguió caminando. Pasó junto a cientos de puertas, sin llegar a ver el final del Pasillo. Finalmente, dio media vuelta, y por fin, se detuvo frente a la puerta con el grabado con forma de cabeza de león. Estaba seguro de que ésa era la que le llevaría a Erador. Sin dudar, Erik la abrió, y la cruzó.

* * *

En el Pueblo del Crepúsculo, Elidar sonreía. Hacía tiempo que no se encontraba con un Viajero de los Sueños que le hubiese causado tan buena impresión. Volvería a verle por allí, estaba seguro.
Silenciosamente, salió de su casa, y se dirigió a la colina donde los Guardianes velaban por el Pueblo.
En lo alto de la colina, otro Guardián velaba. Al ver a Elidar, se levantó, y tras un asentimiento de cabeza, bajó por la colina, y se adentró en su vivienda.
Elidar alzó la cabeza, y observó el cielo. Las estrellas refulgían en la cúpula celeste, totalmente despejada de nubes. Con un suspiro, Elidar se preparó para cumplir con su turno de guardia.
En el centro del Pueblo, el reloj gravitacional estaba ya casi a medio camino entre las 11 y las 12.


Última edición por BlackLeadAlchemist el Mar Jun 14, 2011 8:01 am, editado 1 vez

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Lun Jun 06, 2011 9:44 am

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Lun Jun 06, 2011 9:50 am

Bueno, por fin me animo a escribir algo. La idea para esta historia la tenía en la cabeza desde hace ya algún tiempo, pero, para variar, nunca me puse a escribir... Hasta ahora. Como tengo pensado hacer una historia larga, dejo un par de post por el medio por si las moscas.


En fin, espero que os guste. Se agradecen comentarios, etc. (aunque de momento sólo está el prólogo, lol)

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Kurogami Mugen el Lun Jun 06, 2011 10:51 am

Me gusta, es interesante... A ver si pones más capítulos pronto, eh? read

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Mar Jun 07, 2011 2:35 am

Subido el capítulo 1. En uno-dos días, el capítulo 2, espero.

PD: Se aceptan sugerencias para mejorar los diálogos en próximos capítulos. No es lo mío. Rolling Eyes

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Kurogami Mugen el Mar Jun 07, 2011 10:49 am

Yo los diálogos los veo bien... Son claros y dinámicos, no te quedas estancado... No sé, depende de lo que buscaras tú.
Por cierto, interesante se queda corto. Tienes que escribir más que se te da muy bien... read

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Mar Jun 07, 2011 10:15 pm

ejeee

Los diálogos nunca me terminan de convencer. Soy más narrativo, creo. Es lo que más me cuesta. Me pondré a escribir el siguiente capítulo, creo que esté mañana.

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Jue Jun 09, 2011 2:05 am

Subido el capítulo 2. Por alguna razón, me dió por hacerlo casi completamente en forma de diálogo, así que no me convence demasiado (Si, realmente no me entusiasman mis diálogos, por alguna razón)

Sobre el capítulo 3... me pondré con él enseguida. Mañana o el viernes estará, supongo. Tampoco es que haga capítulos muy largos, y no me gusta dejarlos empezados.

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Kurogami Mugen el Jue Jun 09, 2011 10:44 am

Eres un máquina... Con lo que a mí me cuesta, que me tiro mínimo una semana para escribir un capítulo... buuh Por cierto, te va quedando muy bien hilado... Espero el próximo... read

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Vie Jun 10, 2011 2:20 am

ejeee Muchas gracias ejeee

Subido el capítulo 3. Me ha quedado aún más corto que los otros (En principio pensaba hacer capítulos de 3000-4000 palabras cada uno, pero al final los dos primeros han sido de 2000 escasas. Éste capítulo tiene unas 1650), pero lo verdad es que ya no hay más que contar en este capítulo.

Por cierto, estoy descubriendo que en realidad los diálogos no son tan malos. Lo peor son los nombres. Os podeis creer que los nombres de los 3 paises de Erador, que en principio fueron inventados, no son tan originales?
Luberia es una zona del mundo de MÄR-Heaven, un manga que leí hace la tira (supongo que es posible que se me quedase el nombre, pero cuando lo descubrí mirando en google fur un tanto WTF?)
Silesia es una región de Polonia (http://es.wikipedia.org/wiki/Silesia)
Batavia es la de dios de cosas (http://es.wikipedia.org/wiki/Batavia)

Y luego están los nombres de personas... Oh, dios. Me cuesta horrores escoger un nombre. Luego se queda el primero que escribo, pero decidirme me cuesta, me cuesta.

En fin... Pues eso. Se agradecen comentarios, cosas que se puedan mejorar (más que nada para los próximos capítulos, de momento, y hasta que acabe la historia, por lo menos, no voy a reescribir los que ya están publicados)

El próximo capítulo saldrá mañana, casi seguro. (A ver, como escritor soy igual que como lector: No puedo evitar continuar desvelando la historia)

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Vie Jun 10, 2011 7:13 pm

Y ya está aquí el capítulo 4!

Quedan sólo unos dos capítulos de la primera parte (salvo que se me haga demasiado extenso lo que tengo que contar y salga alguno más)

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Sáb Jun 11, 2011 10:29 pm

Bien, ya está subido el capítulo 5. Vuelve a ser algo más corto de lo que me gustaría, pero como en el caso del capítulo 3, ya está dicho todo lo que hay que decir en él, y si trato de extenderlo más seguramente empiecen a salir cosas que, o bien son repetitivas, o bien quiero decirlas en el siguiente capítulo.

Por cierto, la historia ocupa ya casi 10000 palabras. Sólo quedan unas 50000 más para que entre en la categoría de novela. Lo veo factible.

Comentarios:
Me ha costado escribirlo más que los anteriores, ya que en este capítulo se empiezan a desvelar muchos de los "misterios" que venía planteando en los capítulos anteriores. El próximo capítulo es también bastante en plan explicaciones, así que agradecería bastante comentarios en la forma de desvelar cosas, para tratar de mejorar y demás.

El próximo capítulo saldrá el lunes, supongo.

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Angelique_sama el Dom Jun 12, 2011 10:53 pm

Está genial. quiero más, motto, motto....me he quedado con muchas dudas pero muchas Question Question Question
Sigue así black lol! lol!

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Dom Jun 12, 2011 11:07 pm

ejeee

Me encanta que os guste, de verdad. En el capítulo 6 se desvelarán un par de dudas, y en el siguiente ya empieza la acción de verdad.

[Lo dicho, el capítulo 6 saldrá mañana]

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Mar Jun 14, 2011 8:10 am

Subido el capítulo 6. Por fin se resuelven la mayor parte de los misterios, y muchos de los interrogantes que he ido planteando. En el próximo capítulo empieza la acción.

Otros comentarios:

-Se me van a quedar cortos los post reservados. Ya he tenido que empezar el primero, al añadir el capítulo 6 el post inicial me decía que "El mensaje es demasiado largo". Y aún no llevo gran cosa de la historia... Bueno, ya se me ocurrirá algo. Smile

-No sé cuándo saldrá el siguiente capítulo. Quería tomarme un pequeño descanso, y estudiar un poco, que se supone que tengo exámenes, leñe. De todas formas, no creo que tarde demasiado en entrarme el mono y ponerme a escribir, así que supongo que salga esta misma semana, pero por si acaso no quiero dar una fecha exacta.

-Me encanta tener comentarios sobre la historia, tanto si son buenos (y me aumentan el ego) como críticos (ya que me sirven para tomar nota y mejorar), así que espero ansiosamente leer vuestras opiniones Smile

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Kurogami Mugen el Miér Jun 15, 2011 10:35 am

Me gusta cómo llevas la trama, espero el siguiente capítulo en ascuas... read

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Miér Jun 15, 2011 7:37 pm

De momento aún no me he puesto a escribir, pero he estado planificando los capítulos restante, decidiendo un par de cosas y demás cuestiones de la trama. Por si a alguien le interesa, quedan unos 22 capítulos, más o menos.

Hoy y mañana estoy un poco ocupado, pero seguramente el viernes me ponga con el capítulo 7 Smile

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Angelique_sama el Vie Jun 17, 2011 8:08 am

22 lol! , me queda envicie para rato!
Acabo de leer el cap 6 mu buena, aclaro un par de dudas pero surgieron otras -.-
Black creo a mi parecer, en mi opinon, no experta.....(quede claro), que el último párrafo es un poco acelerado en plan dando mucho dato en tan poco párrafo, o por lo menos fue la impresión que me dio. Gomen honor honor

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Vie Jun 17, 2011 8:16 am

Te refieres al último párrafo en que cuento qué pasa cuando Erik se va del Pueblo, o al último párrafo que pasa en el Pueblo?
Si es el segundo caso, es posible que tengas razón, pero en parte es premeditado (creando interrogantes que no se resolverán en muuucho tiempo). Si no, no caigo ahora mismo en el problema. Sea como sea, podrías decir con un poco más de detalle qué es lo que notas que falla?



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Re: Dream Drifters

Mensaje por Shiawase el Vie Jun 17, 2011 10:41 am

hoy que he tenido un poco más de tiempo he empezado a leer
me alegro de que hayas empezado a sacar a la luz esta historia que te rondaba, porque ya cuando me la contaste me pareció muy interesante
No he podido leerlo todo pero pronto seguiré^^
de momento los tres capítulos que leí están muy bien, enhorabuena
me chocó bastante lo de la muerte de Ivar, más bien la forma en que la presentaste, no la muerte en sí (pero lo digo en el buen sentido)
pues eso :touche:

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Kurogami Mugen el Vie Jun 17, 2011 11:50 am

Ahora te toca a tí Shia... A escribir... :exam:

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Angelique_sama el Sáb Jun 18, 2011 4:06 am

Me refiero al último párrafo que pasa en el pueblo. en la descripción de una línea a otra se pasa drásticamente de hablar del entorno que rodea a Elidar y sus acciones. Estilo: descripción entorno. Acción Elidar. descripción del entorno. acción Elidar.

No sé si me explicado bien Rolling Eyes Rolling Eyes

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Re: Dream Drifters

Mensaje por BlackLeadAlchemist el Sáb Jun 18, 2011 4:34 am

Explico mi tren de pensamiento para ése momento:

Pensamientos Elidar
Sale de casa
Va a la colina
Corto encuentro con otro Guardián, que le deja el sitio y se va a descansar
Elidar toma su puesto
Elidar contempla el cielo
En reflejo del prólogo, en que ve una estrella fugaz y su vista cae sobre el reloj, se dice el estado del mismo en éste momento final.

No caigo ahora mismo en el problema, pero de todas formas tomo nota para cuando repase/reescriba cosas más adelante.



>_< Me da pereza ponerme a escribir el capítulo 7...

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Re: Dream Drifters

Mensaje por Angelique_sama el Mar Jun 21, 2011 4:55 am

Realmente no es un problema, es solo una sensación de la narración rápida. Puede ser que tu mente iba rápida haciendo el planteamiento. si eso en el msn te lo explico con calma

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Re: Dream Drifters

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